lunes, 3 de octubre de 2011

Informe e Impunidad


Teléfono Rojo
Eliseo Tejeda Olmos


Dicen que no hay quinto malo, pero en lo que se refiere al informe del presidente Felipe Calderón Hinojosa que entregó el pasado jueves por la tarde el Secretario de Gobernación, José Francisco Blake Mora a los presidentes del Senado y la Cámara de Diputados, José González Morfín y Emilio Chuyaffet Chemor, esperan que sea el peor de los cinco años de gobierno y el que queda por venir.
Los críticos del actual Presidente de México han señalado que el informe anual será un parte de guerra, lo cierto es que poco interés despierta y más que ni siquiera el mandatario lo entrega, sino su Secretario de Gobernación.
Hay que reconocer que se ha dejado a un lado las sesiones maratónicas y fastuosas de los informes presidenciales de antaño, en que hasta las clases en escuelas de todos los niveles se suspendían para que todos escucharan y vieran el informe del Presidente de la República en donde solamente con excepciones se dieron frases inmortales como “ya nos saquearon, pero no nos volverán a saquear” o “defenderé el peso como un perro”.
Ya ni siquiera en los periódicos se sienta la Redacción en pleno con los reporteros de cada área informativa para desmenuzar y analizar el informe presidencial para escribir el editorial y notas sobre cada especialidad: la económica, la social, la política.
La realidad de este país en que la mayoría vive atemorizada no solamente por los rumores en las redes sociales, sino por la infaltable “de boca en boca” sobre secuestros de niños y jóvenes y tiroteos un día si y otro también, se impone. Poco o nada interesa que diga el Presidente, a menos que sea la solución al problema de la inseguridad.
Ese mismo día del informe presidencial en la ciudad de México aparecieron los cuerpos de dos compañeras periodistas asesinadas: Ana María Marcela Yarce y Rocío González, una trabajaba para la revista Contralínea, la otra, ejercía el periodismo independiente.
¿Serán otras dos víctimas de la impunidad que ha prohijado tantos males para nuestro país?

Malos tiempos y rumores


Teléfono Rojo
Eliseo Tejeda Olmos

Dicen que una de las señales de ya estar más que maduro en cuanto a la edad, es el recurrir a la frase de que tiempos pasados siempre fueron mejores, pero actualmente con lo sucedido en Monterrey donde más de 50 personas perdieron la vida, a nadie debe caber la duda que nos encontramos en una etapa de malos tiempos.
Me viene a la mente la canción interpretada por mi paisana Yuri, de que siempre vendrán tiempos mejores. No solamente los veracruzanos, sino todos los mexicanos anhelamos, esperamos que vengan tiempos mejores, porque la incertidumbre y el temor nos rodean alimentados por rumores en las llamadas “redes sociales”.
En un intento por contrarrestar los alarmistas mensajes sin fundamento que se envían por el twitter o el facebook, el Gobierno del Estado de Veracruz ha puesto a disposición de los ciudadanos los siguientes teléfonos y cuentas en las que se puede consultar sobre la veracidad de los rumores:
Centro de Comunicaciones, Cómputo, Control y Comando (C-4) 841-8000  y 066 (línea directa de ayuda y auxilio), cuentas de twitter @sp_veracruz y @secretario_ssp; Dirección General de Comunicación Social 841-7501 y 841-7502, cuenta de twitter @DGCS_VERACRUZ y la Secretaría de Gobierno 841-7555.
Volviendo a lo sucedido en Monterrey, al igual que el incendio en la Guardería ABC de Hermosillo, Sonora, en que fallecieron 49 niños y niñas, ahora resulta que el casino Royale presentaba irregularidades en su funcionamiento y el colmo, que operaba ilegalmente sin que las autoridades de cualquier nivel y responsabilidad intervinieran y seguramente se echaban la bolita como lo hacen ahora.
No hay que perder de vista que la mayoría de las personas murieron a causa de la intoxicación por el humo del incendio y que no pudieron salir por la “puerta de emergencia” porque estaba cerrada con llave y candado sin que nadie del personal de seguridad tuviera las llaves.
Además de quienes incendiaron el casino, creo que hay otros responsables a los que habría que sancionar por no garantizar la seguridad de los usuarios, no solamente los propietarios y administradores sino también de las autoridades que omitieron su acción a tiempo.

jueves, 4 de agosto de 2011

Lozano, el provocador

Teléfono Rojo
Eliseo Tejeda Olmos

Javier Lozano Alarcón, Secretario del Trabajo y Previsión Social del Gobierno Federal aprovecha la escuela del primer presidente de la República emanado de las filas del Partido Acción Nacional, el inolvidable Vicente Fox Quesada.
Utiliza la provocación para “picar la cresta” a sus rivales políticos para de ese modo obtener primero, relevancia en temas que no le competen de manera oficial y segundo, presencia gratuita en los medios de comunicación gracias a la respuesta, cualquiera que le den, quienes caen en su provocación.
El twitter, una de las herramientas de las llamadas “redes sociales” le ha resultado un buen canal para enviar sus provocaciones y obtener el resultado anhelado: que lo tomen en cuenta, que dejen de lado su falta de resultados en la política laboral del país a la que debería estar abocado y avance en su propósito de ser candidato por su partido, el PAN, a la Presidencia de la República.
El actual Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa y otros mandatarios, como el propio gobernador Javier Duarte de Ochoa, utilizan el twitter como medio de comunicación con los ciudadanos que tienen acceso a esa tecnología con los riesgos que conlleva “ponerse al tiro”, como dicen los jóvenes, con los gobernados.
Y es ahí en donde el secretario Lozano Alarcón se ha anotado dos “hits” de no sabemos cuantas carreras se darán en los twitazos con el doctor Javier Duarte. Primero el desliz de declararlo persona “non grata” para Veracruz y hace unos días por contestarle que “es más fácil q ponga un huevo el águila de la bandera a q Lozano sea Presidente de México, pobre iluso, aquí lo esperamos en Veracruz”.
Ejercer con resultados la provocación es un arte que no cualquiera domina. Es bien cierto que resistir a un provocador como Lozano Alarcón demanda templanza y tener una cabeza fría que domine al corazón caliente, lo cual no es fácil ni sencillo de hacer, pero lo peor que le puede suceder a los provocadores es que se les ignore.
De no ser por la mención que consigue en el twitter, las visitas a Veracruz de Javier Lozano Alarcón con propósitos “particulares” aunque utilizando recursos públicos, pasarían desapercibidas hasta para los parroquianos del tradicional café jarocho en el que se apersonan los políticos de todos los tamaños para disfrutar de entrevistas y espacios mediáticos gratuitos, porque ni un “lechero” invitan a los reporteros.

Incertidumbre y luto


Teléfono Rojo
Eliseo Tejeda Olmos

La tarea del periodista siempre incomoda, no solamente a los que detentan el poder, también a las turbas y los fanáticos. Los señalamientos, apuntes, informaciones, opiniones y comentarios públicos que los periodistas hacemos de lo que sucede en el entorno inmediato y lejano, pocas veces son aceptados por quienes en ellos se ven involucrados.
Pero eso es uno de los muchos gajes del oficio. Regularmente no tratamos de agradar al poderoso o quedar bien con persona alguna, simplemente se aporta con el escrito o la voz, el dato, la situación que a muchos afecta y que causa inconvenientes a los más para beneficio de uno o unos cuantos.
En Veracruz se han venido dando secuestros, amenazas públicas y asesinatos de periodistas en evidente vinculación con lo que escriben, opinan y comentan. El más reciente crimen, que quisiéramos escribir como el último, fue el del columnista de Notiver Miguel Ángel López Velasco, más conocido como Milo Vela. Entraron a su casa y lo masacraron junto con su esposa e hijo menor. Es indudable que la impunidad alentó a los asesinos.
La sociedad demanda periodistas libres, comprometidos con la verdad, que sean su voz y en sus respectivas  tribunas mediáticas, lo cual la mayoría intenta cumplir en una tarea autoasignada que provoca agresiones, amenazas y hasta la muerte.
A cambio, el periodista cuando mucho recibe un reconocimiento moral, un aplauso el día de su sepelio, que en público causa caras de pesar, pero que en privado es motivo hasta de festejo por los protagonistas del poder que ríen ante la desaparición de un crítico de su hacer y mal quehacer.
La incertidumbre siempre ha sido compañera inseparable de los periodistas, cuando salen a la calle para cubrir hasta la más aparentemente inocua noticia. Los reporteros lo saben y lo toman como riesgo de trabajo. Los columnistas críticos también saben que la más de las veces, molestarán al sujeto o individuos de los que hablen y señalen. Reporteros y columnistas consideran que es un riesgo que conlleva el cumplimiento de lo que han tomado como un deber para con la sociedad, con los que no tienen voz.
Pero nunca, los periodistas nos acostumbraremos al asesinato de uno de quienes forman parte del gremio. La incertidumbre es cotidiana, pero el luto no tiene porque serlo.

¿Hasta cuándo?


Teléfono Rojo
Eliseo Tejeda Olmos

“Cuántas vidas más van a irse, cuántas personas tienen que padecer esto para que Xalapa vuelva a ser la bella ciudad que se dice”,  declaró la señora Ema Portillo al reportero Jorge Morales en relación al asesinato del joven Manuel Alejandro Portilla, de tan solo 16 años de edad, ocurrido el pasado sábado por la noche en el Paseo de los Lagos, que de unos años para acá había recuperado su papel de lugar para caminar, aun de noche, no solamente como distracción sino por necesidad para cientos de estudiantes de la colindante zona universitaria.
Dolor irreparable para su Madre y hermanos. No hay peor herida que se le pueda causar a alguien que herir o lastimar a un hijo o hija, las consecuencias para el causante pueden ser inesperadas y también dolorosas, mucho más cuando es una pérdida irreparable como la de Manuel Alejandro.
Dejando a un lado los deseos de venganza, la Madre del joven asesinado además de exigir justicia espera que la sangre inocente de su hijo no se haya derramado en vano, que sirva para que haya vigilancia permanente no solo en el Paseo de los Lagos, sino en toda la ciudad, para evitar que haya asesinatos como el del profesor Ismael Díaz Justo a manos de pandilleros de la colonia Lomas de Chapultepec, de esta misma ciudad que aspira a ser “bella”.
Mientras se capacita a los nuevos policías que se encargarán de prevenir los delitos en Xalapa, nuestra ciudad ha quedado a merced de los ladrones y asesinos de ocasión, esos que ven y aprovechan la coyuntura para atentar contra los ciudadanos sin importar edad ni condición social.
Xalapa, nuestra ciudad no debería dejarse a merced de una delincuencia oportunista que comete robos y asesinatos. Todavía recordamos que otro joven universitario fue apuñalado al asaltarlo a la entrada de la facultad de Agronomía, colindante con el tercero de los lagos de El Dique, aprovechando la nula vigilancia policiaca.
Antes que “bella”, necesitamos una ciudad segura.