lunes, 3 de octubre de 2011

Escribir hasta el final

Teléfono Rojo
Eliseo Tejeda Olmos

Sé que hay muchos temas políticos importantes tanto en el ámbito nacional, como el local. Ya se vienen las precampañas a las candidaturas de la Presidencia de la República por parte de los aspirantes de los diferentes partidos políticos que se apuntan para la contienda.
En los estados, quienes aspiran a una cómoda silla con diseño y forro de piel italiana en el Senado de la República, ya andan en desayunos, comidas y cenas con quienes creen que influirán en la designación partidista y no se diga aquellos que quieren una de las 500 sillas en la Cámara federal de diputados.
Tres son las candidaturas más ambicionadas y porque de ellas dependerán las otras: las presidenciales del PRI, PAN y PRD. Los hombres y los nombres se mueven ya dejando de lado lo que realmente afecta a un 99 por ciento de la población mexicana.
Bajos salarios, alto desempleo, menos oportunidades de desarrollo profesional para las y los jóvenes, pensiones en riesgos de los adultos mayores, inseguridad y salud, son temas primordiales para los mexicanos y mexicanas, pero para quienes ya buscan las precandidaturas esos no son importantes ni para el discurso siquiera, por el momento.
Me pregunto cuántos asistirán a la ceremonia “del grito” del jueves 15 de septiembre, pues mucha gente dice tener miedo, pero cuando veo las plazas comerciales llenas un rato después de que en sus alrededores se registraron “incidentes” u “operativos” y las personas cumpliendo sus gustos y rutinas como si nada hubiera pasado, casi estoy seguro que muchos irán a “gritar” a las plazas de la ciudad de México, capitales de los estados y cabeceras municipales.
Eso tendrá como siempre lecturas diferentes, pero para quienes gobiernan en los tres ámbitos: federal, estatal y municipal, les permitirá expresar alegremente y con justificación que somos un país que supera sus problemas, en el que los buenos son más que los malos, que siempre avanzaremos por sobre la adversidad.
Por mi parte yo me congratulo de haber superado una delicada crisis de salud que tuve apenas escribí mi colaboración anterior y que bien pudiera haberse titulado: escribir hasta el final.

Timbrazos
En esa lógica habría que esperar más enroques o despidos, pues quizá a muchos funcionarios gubernamentales en el estado que se sienten más seguros que la Plaza Lerdo frente al Palacio de Gobierno, se les olvidó que desde un principio el Gobernador Duarte aclaró que el único seguro es precisamente Javier Duarte de Ochoa, de ahí para abajo, habría que poner las barbas a remojar y con más razones si en lo interno saben que no están siendo ni eficientes ni eficaces en las tareas que les han encomendado y solamente se están dedicando a la alegre declaracionitis.
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PD.- Agradezco profundamente la solidaridad y preocupación de mis compañeros periodistas y amigos que estuvieron al pendiente del delicado estado de salud en el que caí la semana pasada y del que todavía permanezco convaleciente.

Otro enroque ¿y los que faltan?


Teléfono Rojo
Eliseo Tejeda Olmos

Cuando amainaron los rumores de la renuncia o despido de Tomás Carrillo Sánchez, hoy ex titular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Pesquero y nuevo coordinador de asesores del gobernador Javier Duarte de Ochoa, como en pasados tiempos políticos, se dio entonces el enroque el pasado fin de semana, quedando en su lugar Manuel Emilio Martínez de Leo, quien tiene antecedentes en el sector de comercialización de productos agrícolas.
Con Tomás Carrillo Sánchez, son varios ya los funcionarios que aparentemente en el momento que menos lo esperan, les llega la remoción o el cambio. Algunos de esos funcionarios que ahora se dedican a tareas distintas a las que desempeñaban desde el principio de este 2011 y prácticamente comienzo de la administración de Duarte, en corto desdeñaron los rumores, las señales, los avisos, de que estaban en la tablita, tanto que por poco y ni sacan sus cosas personales de sus escritorios y en otros casos las recuperaron porque se las sacaron para acomodar a sus sustitutos.
Para no hacerle al adivino o gurú político, todos los cambios hechos hasta ahora por el Jefe del Ejecutivo del Estado, se deben seguramente a lo que el mismo Doctor Duarte ofreció a los veracruzanos desde el día en que tomó posesión como Gobernador de Veracruz: un gobierno eficiente y eficaz.
Abundemos: no quiere decir que los removidos, despedidos y reajustados hayan fallado en las tareas que les fueron asignadas, pero significa que si bien eran eficientes en ellas no eran eficaces o al contrario, eficaces pero no eficientes, de ahí que han dejado su lugar a otros de los que se espera sean eficientes y eficaces.
En esa lógica habría que esperar más enroques o despidos, pues quizá a muchos funcionarios gubernamentales en el estado que se sienten más seguros que la Plaza Lerdo frente al Palacio de Gobierno, se les olvidó que desde un principio el Gobernador Duarte aclaró que el único seguro es precisamente Javier Duarte de Ochoa, de ahí para abajo, habría que poner las barbas a remojar y con más razones si en lo interno saben que no están siendo ni eficientes ni eficaces en las tareas que les han encomendado y solamente se están dedicando a la alegre declaracionitis.
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PD.- Agradezco profundamente la solidaridad y preocupación de mis compañeros periodistas y amigos que estuvieron al pendiente de el delicado estado de salud en el que caí la semana pasada y del que todavía permanezco convaleciente.

La libertad de opinar e informar


Teléfono Rojo
Eliseo Tejeda Olmos

¡Que tiempos tan difíciles! para ejercer el periodismo en su más pura expresión, es decir, no solamente informar, comunicar, sino opinar sobre lo que sucede en estos días aciagos para todos los mexicanos, hombres, mujeres, jóvenes, niños y niñas.
Situados a dos fuegos, los periodistas tendríamos que ser como el dios romano Jano, ese que tiene dos caras con las que puede ver adelante y atrás, para estar siempre alertas ante la agresión cobarde y artera que muchos cometen cuando la opinión y la expresión oral, escrita o en radio y televisión no les gusta.
Desafortunadamente no es así, no es posible y tenemos que cuidarnos de los siempre descontentos de oficio y oficiosos que en su deseo de quemar incienso a los hombres del poder, actúan por mandato o iniciativa propia para agredir y hasta asesinar periodistas, con el propósito infame de que la sociedad, los ciudadanos pensantes, no sean convocados a la reflexión o acciones para cambiar lo que está mal.
Apenas este primer día de septiembre de 2011 fueron encontrados los cuerpos sin vida de las periodistas Ana Marcela Yarce Viveros y Rocío González Trápaga, la primera fundadora y colaboradora de la crítica revista Contralínea y la segunda periodista independiente después de trabajar para Televisa.
Los ciudadanos no solamente piden, exigen del periodista una actitud heroica y déjenme decirles amables lectores, que los reporteros se esfuerzan casi siempre por cumplir con lo que consideran un deber: informar a tiempo y con veracidad lo que ocurre pese a los obstáculos que encuentran no solamente afuera de sus redacciones, sino lamentablemente dentro de ellas.
Han caído víctimas inocentes en estos tiempos de violencia e incertidumbre en todo el país, les han sido considerados como “daños colaterales”. La sociedad ha protestado y protesta por esas muertes, pero cuando un periodista cae a consecuencia de lo que informa u opina, solamente sus compañeros protestan y no todos lo hacen, porque podrían ser despedidos de sus periódicos o noticieros.
En esta época en que los derechos humanos esenciales de los hombres y las mujeres son defendidos a capa y espada, no está de más reproducir lo que establece el Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.”
A los Periodistas caídos, deseamos que Descansen en Paz, que afortunadamente para la sociedad y los ciudadanos, se podrá matar a los hombres pero no a sus ideas.
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Informe e Impunidad


Teléfono Rojo
Eliseo Tejeda Olmos


Dicen que no hay quinto malo, pero en lo que se refiere al informe del presidente Felipe Calderón Hinojosa que entregó el pasado jueves por la tarde el Secretario de Gobernación, José Francisco Blake Mora a los presidentes del Senado y la Cámara de Diputados, José González Morfín y Emilio Chuyaffet Chemor, esperan que sea el peor de los cinco años de gobierno y el que queda por venir.
Los críticos del actual Presidente de México han señalado que el informe anual será un parte de guerra, lo cierto es que poco interés despierta y más que ni siquiera el mandatario lo entrega, sino su Secretario de Gobernación.
Hay que reconocer que se ha dejado a un lado las sesiones maratónicas y fastuosas de los informes presidenciales de antaño, en que hasta las clases en escuelas de todos los niveles se suspendían para que todos escucharan y vieran el informe del Presidente de la República en donde solamente con excepciones se dieron frases inmortales como “ya nos saquearon, pero no nos volverán a saquear” o “defenderé el peso como un perro”.
Ya ni siquiera en los periódicos se sienta la Redacción en pleno con los reporteros de cada área informativa para desmenuzar y analizar el informe presidencial para escribir el editorial y notas sobre cada especialidad: la económica, la social, la política.
La realidad de este país en que la mayoría vive atemorizada no solamente por los rumores en las redes sociales, sino por la infaltable “de boca en boca” sobre secuestros de niños y jóvenes y tiroteos un día si y otro también, se impone. Poco o nada interesa que diga el Presidente, a menos que sea la solución al problema de la inseguridad.
Ese mismo día del informe presidencial en la ciudad de México aparecieron los cuerpos de dos compañeras periodistas asesinadas: Ana María Marcela Yarce y Rocío González, una trabajaba para la revista Contralínea, la otra, ejercía el periodismo independiente.
¿Serán otras dos víctimas de la impunidad que ha prohijado tantos males para nuestro país?

Malos tiempos y rumores


Teléfono Rojo
Eliseo Tejeda Olmos

Dicen que una de las señales de ya estar más que maduro en cuanto a la edad, es el recurrir a la frase de que tiempos pasados siempre fueron mejores, pero actualmente con lo sucedido en Monterrey donde más de 50 personas perdieron la vida, a nadie debe caber la duda que nos encontramos en una etapa de malos tiempos.
Me viene a la mente la canción interpretada por mi paisana Yuri, de que siempre vendrán tiempos mejores. No solamente los veracruzanos, sino todos los mexicanos anhelamos, esperamos que vengan tiempos mejores, porque la incertidumbre y el temor nos rodean alimentados por rumores en las llamadas “redes sociales”.
En un intento por contrarrestar los alarmistas mensajes sin fundamento que se envían por el twitter o el facebook, el Gobierno del Estado de Veracruz ha puesto a disposición de los ciudadanos los siguientes teléfonos y cuentas en las que se puede consultar sobre la veracidad de los rumores:
Centro de Comunicaciones, Cómputo, Control y Comando (C-4) 841-8000  y 066 (línea directa de ayuda y auxilio), cuentas de twitter @sp_veracruz y @secretario_ssp; Dirección General de Comunicación Social 841-7501 y 841-7502, cuenta de twitter @DGCS_VERACRUZ y la Secretaría de Gobierno 841-7555.
Volviendo a lo sucedido en Monterrey, al igual que el incendio en la Guardería ABC de Hermosillo, Sonora, en que fallecieron 49 niños y niñas, ahora resulta que el casino Royale presentaba irregularidades en su funcionamiento y el colmo, que operaba ilegalmente sin que las autoridades de cualquier nivel y responsabilidad intervinieran y seguramente se echaban la bolita como lo hacen ahora.
No hay que perder de vista que la mayoría de las personas murieron a causa de la intoxicación por el humo del incendio y que no pudieron salir por la “puerta de emergencia” porque estaba cerrada con llave y candado sin que nadie del personal de seguridad tuviera las llaves.
Además de quienes incendiaron el casino, creo que hay otros responsables a los que habría que sancionar por no garantizar la seguridad de los usuarios, no solamente los propietarios y administradores sino también de las autoridades que omitieron su acción a tiempo.